El día 22 de mayo se celebra el día mundial de la Biodiversidad. El lema para este año 2010 es “La diversidad biológica y el cambio climático”, muy apropiado, sin duda. Es evidente que no se puede estar hablando de Biodiversidad y de cambio climático si no tenemos bien delimitados ambos conceptos, pues resulta muy socorrido enarbolar la banderita de la biodiversidad y de la sostenibilidad cuando no se sabe muy bien lo que es. Y así está la mayoría de la población. Biodiversidad es un concepto bastante encuadrable dentro de los parámetros de definición gramatical clásica y hace referencia básicamente a la gran multitud de formas de vida que crecen y se desarrollan en nuestro planeta. Ese crecimiento y desarrollo suele estar restringido a unas condiciones muy concretas, hasta el punto que cualquier alteración puede suponer la desaparición de una especie; pudiendo entrar en el llamado efecto dominó, ya que estos sensibles equilibrios está íntimamente relacionados entre sí. El término cambio climático es más genérico y de mayor complejidad, ya que los recientes escándalos del “climatage” y la reticencia de ciertos sectores científicos merman la credibilidad de unos fenómenos que al nivel de nuestra vida cotidiana tienen escasa percepción, aun así, deberíamos entender como cambio climático a la aceleración de la evolución del clima, en atención a diversos parámetros y a diversas escalas geográficas y que por lo habitual tienen un origen no casual y por tanto evitable.
Pues bien, el año mundial de la Biodiversidad ha llegado en mal momento para España. En un entorno de crisis económica mundial, especialmente cebada con nuestra nación, los datos que se desprenden de los indicadores no pueden ser más decepcionantes: Como sucede en el resto del mundo, también en España hay muchas especies en peligro. El 37% de las especies de vertebrados está en peligro y el 7% al borde de la desaparición. Entre las plantas el 15% está en riesgo de desaparición. Contabilizándose ya 2 especies como definitivamente extinguidas, según informa la “UNEP World Conservation Monitoring Centre”. De igual modo, desde 2005, España pasa por tener el dudoso honor de ser el 2º país con mayor número de sanciones por infracciones pesqueras, el 25% del total de la U.E. También es digno de mención el procedimiento sancionador que la UE tiene abierto contra España por mantener abierta en Castilla León una actividad extractiva de carbón en un espacio de la Red Natura.
Como bien reconoce la UE, esta no podrá cumplir con los objetivos del plan de acción 2006-2010, para frenar la pérdida de la biodiversidad. España, al igual que la mayoría de Estados de la UE debe asumir su propia responsabilidad y es compromiso de la sociedad civil exigir a nuestros gobernantes transparencia y determinación en las políticas medioambientales y no dejarlo todo a la foto y al discurso vacío: “Hay demasiado en juego”.
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